miércoles, 17 de febrero de 2010

LA DROGA DEL ASISTENCIALISMO. Dr. Manuel Borja

Muchas de las sustancias alucinógenas generan dependencia en sus consumidores y la
situación de éstos se vuelve lamentable, han perdido su capacidad de reacción, son
incapaces de resolver los problemas por sí mismos, han perdido su libertad, son
manipulables por quienes les proporcionan la droga para satisfacer sus urgencias de
consumo, en fin de ha tornado cada vez menos humanos.
Tal vez podríamos equiparar la situación de un drogadicto que tiene la urgencia de
consumir para no sucumbir, con la situación de millones de personas que en pobreza
extrema , se vuelven dependientes del asistencialismo gubernamental para caer en una
crisis existencial.
Así como la drogadicción tiene componentes, siendo uno de ellos el proveedor de la
droga que de todas formas quiere generar la dependencia para obtener ganancias, el
otro es el consumidor dependiente; el asistencialismo también tiene sus componentes,
uno es el gobierno o algunas instituciones caritativas, el otro es la población en
situación de pobreza. Uno gana dinero, el otro quiere ganar votos
Por las noticias que se tienen pocos y posiblemente, ningún programa asistencial ha
dado lugar a la independencia económica de los destinatarios, por el contrario, estos
programas generan el conformismo, la apatía intelectual, anulan la creatividad para
asumir los problemas y resolverlos , hacen que el que los recibe se vuelvan
dependientes crónicos y el país pierda su fuerza creativa y constructiva, se vuelvan
adictos a la droga simplista del recibir sin mayor esfuerzo, al asistencialismo.
Posiblemente a los gobiernos les convenga las soluciones simples para apagar los
reclamos y el dar dinero o bienes consumibles es uno de esos medios. Lo más difícil es
indudablemente no dar bienes consumibles sino herramientas para el trabajo, pero será
lo más eficaz para generar independencia económica de los receptores de dichas
herramientas. Decía un sabido adagio chino,” No des un pescado sino enseña a pescar”
Los países que hicieron vida de ese adagio, hoy disputan el liderazgo mundial entre las
naciones de mayor desarrollo económico.
Se afirma que existen varias maneras de insertarse en el mundo económico: Crear algo
que se venda, hallar empleo, recibir donaciones, casarse con alguien que cubra el
presupuesto, recibir herencia o robar.
Estimo que la única forma valedera es crear algo que se pueda colocar en el mercado y
ello significa trabajar; las otras formas no solamente no dignifican mayormente al ser
humano en cuanto a su capacidad de respuesta, ni siquiera el empleo pues éste también
puede generar dependencia, mucho menos la última de las formas señaladas porque ella
constituye ya un delito. El asistencialismo se ubica en las otras formas, hace
prácticamente al hombre volver a una situación parasitaria y miserable que tiende a
contentarlo con migajas.
Ya dijimos que no ser asistencialista no es fácil, pero hay que pensar que si los
subsidios son negativos porque extraen recursos del bolsillo derecho para pasarlo al
izquierdo, igual los programas asistenciales emplean los pocos recursos que generamos
como contribuyentes para pasarlos a los bolsillos de los cuales no se pueden obtener
recursos para el Fisco; diremos que por ello no somos solidarios con la pobreza
extrema, yo diría que nuestra solidaridad asistencialista es equivocada. Seamos
solidarios sí, pero no regalemos bienes solo consumibles, proporcionemos herramientas
de tipo material y de conocimiento para los talleres de mecánica, de carpintería de
electricidad, de mecánica, de artesanía de gastronomía, de costura, de cosmetología y
peluquería, aparejados de la conveniente capacitación, den a los más necesitados l a
oportunidad de generar algo que puedan colocar en el mercado y ojo no le demos la
iniciativa a la burocracia porque ella puede matar los planes exigiendo requisito sobre
requisito, formulario sobre formulario. No busquemos certificados, busquemos que los
que recurran a los medios de capacitación gestiones el taller, enseñen y generen más
trabajo. Dejemos ya para siempre la dependencia , la droga del asistencialismo.

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